El Plan Nacional de Cambio Climático 2022–2026 representa un esfuerzo de Estado sin precedentes en El Salvador. Es una hoja de ruta integral que, si se implementa con la ambición y la coordinación necesarias, puede transformar la vulnerabilidad del país en una oportunidad para construir un futuro más resiliente, justo y sostenible. El reto no está en la planificación, sino en la ejecución. El éxito del PNCC dependerá de la capacidad del país para movilizar recursos, fortalecer capacidades y, sobre todo, para convertir el cambio climático en una prioridad transversal en todas las políticas públicas y en la conciencia ciudadana.
El Salvador no es ajeno a la crisis climática global. Es, de hecho, uno de los países más vulnerables del mundo. Según el Índice de Riesgo Climático Global, se encuentra entre los 10 países más afectados por fenómenos climáticos extremos en las últimas dos décadas. Su territorio, marcado por la sequía del Corredor Seco y las inundaciones en la costa y la cuenca del Lempa, enfrenta una doble amenaza: la variabilidad climática creciente y una alta exposición social y ecológica.
Este contexto de urgencia es el punto de partida del PNCC. El Plan no es un documento académico, sino una respuesta programada y coordinada del Estado salvadoreño para construir resiliencia frente a los impactos ya inevitables y para transitar hacia una economía descarbonizada, en línea con los compromisos del Acuerdo de París y la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC).
El PNCC se estructura sobre cuatro principios rectores que definen su enfoque:
Objetivo general:
“Establecer la respuesta programada y coordinada ante los efectos del cambio climático, para la construcción de resiliencia y el tránsito hacia la descarbonización de la economía, considerando las diferencias territoriales, sectoriales y de población.”
El corazón del PNCC son sus 11 componentes, que representan las áreas estratégicas de acción. Estos componentes se agrupan en tres grandes ejes: conservación y adaptación, mitigación y transformación del modelo de desarrollo, y gobernanza climática.
El PNCC no es un catálogo de buenas intenciones. Es un plan operativo con 150 acciones específicas organizadas en 38 acciones estratégicas, cada una con:
El Informe de Seguimiento 2022–2023 evalúa los primeros dos años de implementación. Señala avances importantes en gobernanza climática (creación del Comité Nacional, avance de la Ley de Cambio Climático), pero también rezagos en educación, investigación y actualización de escenarios climáticos.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) actúa como ente rector del PNCC, coordinando a más de 30 instituciones del Estado. La implementación se apoya fuertemente en la cooperación internacional (PNUD, JICA, GIZ, WRI, entre otros) para el acceso a financiamiento, tecnología y conocimiento especializado.
Construcción de resiliencia + Transición a economía descarbonizada