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SIMACC Sistema de Información, Monitoreo Ambiental y Cambio Climático

Estado de la condición

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Descripción

La condición ecológica es un parámetro fundamental para entender el estado de salud de los ecosistemas, sirviendo como línea de base para evaluar el impacto de las actividades humanas, la efectividad de las medidas de restauración y para la priorización de áreas en la gestión ambiental y de la biodiversidad.

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Condición Ecosistemas Naturales y Agroecosistemas
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SIMACC - Condición ecológica

La condición ecológica es uno de los cuatro atributos centrales que conforman la calidad de un ecosistema en el marco de la métrica de compensación ambiental establecida por el Manual de valoración de ecosistemas naturales y agroecosistemas (2024). Este atributo permite evaluar el estado actual de integridad, funcionalidad y biodiversidad de un ecosistema, ya sea natural o modificado por la actividad humana (agroecosistema). Su determinación no responde únicamente a una apreciación visual o subjetiva, sino que se fundamenta en criterios técnicos, indicadores cuantificables y, en muchos casos, en información empírica derivada de inventarios nacionales y herramientas de campo estandarizadas.

La condición ecológica se entiende como una medida del grado en que un ecosistema mantiene sus estructuras, procesos y funciones naturales en comparación con un estado de referencia no degradado. En el caso de los ecosistemas naturales, esto implica evaluar la presencia y abundancia de especies nativas, la complejidad estructural de la vegetación (estratos arbóreo, arbustivo y herbáceo), la conectividad con otros fragmentos naturales, la presencia de especies indicadoras de calidad ambiental y la ausencia de perturbaciones antrópicas severas. Para los agroecosistemas, en cambio, la condición se valora en función del grado de sostenibilidad de las prácticas productivas, la diversidad funcional del sistema (por ejemplo, presencia de árboles sombra en cafetales), la integración de elementos naturales y la capacidad del sistema para proveer servicios ecosistémicos más allá de la producción agrícola.

Metodología

La determinación de la condición ecológica se apoya en múltiples fuentes de información, siendo las más relevantes:

  • El Inventario Nacional de Bosques (INB) de 2018, que proporciona datos cuantitativos sobre diversidad florística, densidad arbórea, biomasa, carbono almacenado y estructura del bosque en más de 300 parcelas distribuidas a nivel nacional. A partir de estos datos, se calcula el índice de Shannon-Wiener, un indicador ampliamente reconocido que mide la riqueza y equitatividad de especies en un sitio. Este índice sirve como base para asignar una categoría de condición ecológica a los ecosistemas naturales.
  • La Guía para el levantamiento de línea base (Apéndice 1 del Manual), que establece protocolos estandarizados para la recolección de información en campo cuando no existen datos previos o cuando se requiere una caracterización detallada del sitio de impacto o compensación. Esta guía incluye fichas para registrar variables como cobertura vegetal por estrato, presencia de especies nativas vs. exóticas, evidencia de disturbios (quemas, tala, pastoreo), estado fitosanitario, y características del suelo.
  • Capas cartográficas institucionales, como los mapas de cobertura arbórea, usos de suelo y zonificación ambiental elaborados por la Gerencia de Ordenamiento Ambiental del MARN, que permiten una primera aproximación espacial a la condición del ecosistema.

El Manual establece escalas diferenciadas para ecosistemas naturales y agroecosistemas:

  1. Ecosistemas naturales.
    • Se definen cuatro categorías, basadas principalmente en el índice de Shannon-Wiener y en la interpretación de expertos:
      • Condición muy buena: ecosistemas con alta diversidad, estructura multiestratificada, baja presencia de especies exóticas y mínima perturbación humana.
      • Condición buena: ecosistemas con diversidad moderada a alta, presencia de los tres estratos vegetales, pero con algún grado de alteración histórica (por ejemplo, regeneración secundaria avanzada).
      • Condición moderada: ecosistemas degradados con baja diversidad, dominancia de pocas especies, pérdida de uno o más estratos y evidencia de disturbios recurrentes.
      • Condición pobre: fragmentos altamente degradados, con cobertura arbórea escasa, dominancia de especies pioneras o exóticas, y alteración severa de los procesos ecológicos.
    • Cada categoría se asigna un puntaje numérico (3, 2.5, 2 y 1.5 respectivamente) que se incorpora en el cálculo de las unidades de biodiversidad.
    • Categoría Puntaje
      Condición muy buena 3
      Condición buena 2.5
      Condición moderada 2
      Condición pobre 1.5
  2. Agroecosistemas
    • Dado que los agroecosistemas son sistemas antrópicos, su condición se evalúa según el tipo de uso y las prácticas de manejo:
      • Condición moderada: sistemas agroforestales o silvopastoriles con alta diversidad de especies leñosas, manejo sostenible y provisión de múltiples servicios ecosistémicos (ej. cafetales bajo sombra con especies nativas).
      • Condición pobre o muy pobre: cultivos anuales intensivos, pastos mejorados sin árboles, o sistemas con uso excesivo de agroquímicos, baja diversidad y alta dependencia de insumos externos.
    • Estas categorías también reciben puntajes (2 para moderada, 1 para pobre/muy pobre) que reflejan su contribución relativa a la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
    • Categoría Descripción Puntaje
      Condición moderada Cafetales bajo sombra, cacao y sistemas agroforestales, frutales permanentes y plantaciones forestales* 1.5
      Condición pobre Monocultivos (granos básicos y frutales estacionales) con obras de conservación de suelos, ganadería intensiva y estabulada 1.25
      Condición muy pobre Monocultivos (granos básicos, caña de azúcar y otros) sin obras de conservación de suelos, ganadería extensiva. 1
    • Para agroecosistemas, la Tabla define la categoría de condición ecológica a partir del tipo de cobertura o cultivo identificado, lo cual será contrastado por el MARN a través de la capa cobertura arbórea de los trópicos (Brandt & Ertel, 2021) entre otra información que este Ministerio considere pertinente.